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sábado, 29 de septiembre de 2007

La iglesia de la Vall de Almonacid suma dos años sin poder celebrar misas por su estado ruinoso

Los actos religiosos se celebran en un local habilitado por el Ayuntamiento, pero muchos eventos como las bodas se hacen en la calle,

Las bodas son, para muchas parejas, uno de los días más importantes de su vida. Muchos sueñan con hacerlo en la iglesia de su población natal, en el mismo lugar que han recibido otros de los sacramentos religiosos. Sin embargo, los vecinos de la Vall de Almonacid, en el Alto Palancia, llevan más de dos años sin poder cumplir ese sueño.

La iglesia parroquial, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, patrona del pueblo, permanece cerrada desde abril de 2005 en un estado de ruina flagrante. Ante esta situación, el Ayuntamiento de la localidad ha habilitado un local municipal para que se celebren los oficios religiosos.

En el caso de las misas diarias no surge ningún problema porque la asistencia es menor y el local puede albergar a sus vecinos. El problema nace cuando se trata de celebraciones más numerosas como bodas o las misas de las fiestas patronales. En estos casos el párroco tiene que oficiar la celebración religiosa en la calle. Y así llevan dos años.

El alcalde de la localidad, Toni Cases, aseguró a este periódico que no ha recibido ninguna queja de los vecinos y es más, afirmó que “les gusta porque en invierno están más calentitos que en la iglesia porque es más pequeño”. Sin embargo, un dato que no pasa desapercibido es que de las cuatro parejas de la localidad que se han casado este año, tres de ellas se han marchado a Segorbe para celebrar la misa.

Para subsanar esta situación se firmó un convenio entre la Diputación de Castellón, la Generalitat Valenciana y el Obispado. Estos tres organismos tendrán que hacer frente a la restauración del templo, que se presume muy complicada por la problemática que padece.

En 2005 se detectaron unas grietas y los técnicos del Obispado aconsejaron cerrar el templo “por seguridad”. Durante el primer año que permaneció cerrada estuvo monitorizada para comprobar si sufría deslizamiento de terrenos. Además, se hicieron una serie de catas para valorar el grado de humedad que padecía la iglesia.

Una restauración de ingeniería

A primeros de 2007 se contrató a la Universidad Politécnica de Valencia para que estudiara las grietas y realizara un proyecto. Hasta finales de este año permanecerá de nuevo monitorizada y sometida a nuevas pruebas.

En estos momentos el templo tiene realizado el estudio geotécnico previo (perforaciones en el suelo) y está en redacción el proyecto definitivo de intervención que tendrá que elaborar el equipo de la Politécnica.

El caso es que todavía no tiene presupuesto asignado ni tampoco fecha de inicio de la restauración. Evidentemente, el Consistorio local no podrá hacer frente a una rehabilitación costosa y complicada, pero los tres organismos que firmaron el convenio sí tienen la responsabilidad de actuar en uno de los casos más claros de pérdida del patrimonio en esta provincia si no se actúa con rapidez. Y, mientras, habrá que dar el sí quiero en otro sitio.

Fuente: "Las Provincias de Castellón"

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